Tras esa mascara solar…
Recorriendo el delirio agónico con tus dedos…
Sobre el silencio armónico…
Huyes del rio convertida en veneno…
Y el humo del ayer
Infecta el centro de tu ser…
Ahogando la necesidad de matar…
Retumba en la oscuridad…
El palpitar desahuciado…
La infortunada congoja, encumbrado…
Y el cangrejo te ahoga…
Los chacales aun aúllan
Y esta sombra no se puede repetir…
Entre las torres te velas…
Bajo los gusanos de luz…
Junto a la orilla del lago…
Siembras tu arcano jardín…
Fecundado cual estrella derramada…
Bendecido por el blanco corcel…
Y el rocío del salvaje albor…
Preludio exiguo que me enerva…
Absurdo terror albino de sudor…
Néctar de éter derramado en tu lengua…
Dulcificando a Venus en primavera…
Descubre el atrio de la luz…
Y prueba en vida el vino de dios…
