miércoles 27 de agosto de 2008

El vino de dios...

Tras esa mascara solar…

Recorriendo el delirio agónico con tus dedos…

Sobre el silencio armónico…

Huyes del rio convertida en veneno…

Y el humo del ayer

Infecta el centro de tu ser…

Ahogando la necesidad de matar…

Retumba en la oscuridad…

El palpitar desahuciado…

La infortunada congoja, encumbrado…

Y el cangrejo te ahoga…

Los chacales aun aúllan

Y esta sombra no se puede repetir…

Entre las torres te velas…

Bajo los gusanos de luz…

Junto a la orilla del lago…

Siembras tu arcano jardín…

Fecundado cual estrella derramada…

Bendecido por el blanco corcel…

Y el rocío del salvaje albor…

Preludio exiguo que me enerva…

Absurdo terror albino de sudor…

Néctar de éter derramado en tu lengua…

Dulcificando a Venus en primavera…

Descubre el atrio de la luz…

Y prueba en vida el vino de dios…

Labios de cereza...

Incendias la mañana… en caminata abatida…

Y el sol se esconde, fundando nido de tus brazos…

Reposa en tu pecho, marchitando el destino…

Y tus ojos ciegos dan a luz un cisne nublado…

Te elevas junto él, dilatando sus besos…

Apagando el laberinto de nubes carmín…

Y tiñes de rabiosa melancolía los cercanos ocasos…

Amalgama de un alma estancada en el jardín…

Pronuncias palomas, granada tu boca, de lengua cereza…

Cuando el precario rocío desnuda las penas…

Prisionera encantada en castillos de arena…

Suspirando por barro y las más frescas estrellas…

De música suave, de dulces mareas… del vientre desnudo…

De la melancolía más bella…

Cantando los versos de la última estación…

Y el breve poema que le puso fin a mi razón…

Tocando el ocaso, saciada de piel…

Quemado el humano y gozado el placer…

Entregas tu cuerpo en ceremonia virginal…

Y negocias con caricias derecho a la miel…

En la lluvia matutina...

Andando vas, íntima amante del mar...

navegando el libro de la vanidad...

brillante avenida sin fin de los sueños...

Escondite perfecto, vertido de promesas...


Una roca encantada seduciendo tu reflejo...

llegó a tu terraza, aquella tarde de invierno…

Y la perdida mirada, ahora dispuesta…

Como si cualquier tarde bastara para llevarte muy lejos…


La ocasión perfecta, detrás de tu puerta...

La serenata angustiada, escasa de nada...

entre la llamada tenebrosa de la luna partida…

y el deleite impetuoso de mí cohibida paloma...


Bastara ausentarme una vez más del hogar...

Cual destello pronunciado en tu labio abandonado...

Llovizna matinal de esta y tantas ocasiones…

secando al sol los espejismos de esta y otras canciones...


Si acaso ayer fuera de nuevo invierno...

y tus brazos las cobijas de mis sueños...

y mis sueños las semillas de tus ojos...

y tus ojos la más fecunda soledad...

domingo 24 de agosto de 2008

Boca de lobo...

Estoy buscando un laberinto...
Ese que guía los instintos...
Puedes llevarme de la mano...
Y en el centro abandonarme...

Estoy buscando una manera...
Para olvidarme de tu esquela...
Tratando fuerte miro arriba...
Y olvido aquello que dijiste...

Quien mas pudiera obligarme...
A danzar en tus cenizas...
Para no hacerme responsable...
De macular todas tus risas...

Percibo aun cada caricia...
Por que no vienes a robarme?
Y fue tan bello conocerte...
Mas tu no sabes de opiniones...

Detrás de cada mandamiento...
Oculto existe un juramento...
Dime siquiera si lo sabes...
O es que has negado tu recuerdo?

Camino solo por tu calle...
Recreo viejos recorridos...
Aquellos siempre de la mano...
Cuando sonaban tus latidos...

Hablo con todos tus amigos...
Me cuentan de tus aventuras...
Aquellas que disfrutarías...
Aquellas que no compartimos...

Entiendo que nunca fue mucho...
El tiempo que me prometiste...
Y terminado el contrato...
Encuentro el cielo impasible...

Tantas memorias aclaradas...
Días de gritos y semillas...
En tus cajones castigadas...
Capturas de fotografías...

Creo que encuentro la manera....
Sigo despacio hacia tu puerta...
Miro a tu madre retraída...
Contesta un hola con tristeza...

Recito algún tonto reclamo...
Mientras estalla mi cabeza...
Y mientras, yo sigo... tratando...
Caigo aturdido en tus brazos...

Al fin descubro tu secreto...
Aquel que no me permitas...
Estabas viva en mis sueños...
Muerta en mis pesadillas...